Debemos empezar con datos. Según el informe Estado Digital Ecuador Abril 2022 de la consultora Mentinno, Twitter es la sexta red social/plataforma digital con mayor número de usuarios en Ecuador con 3,5 millones, después de Facebook (13,5 millones), Instagram (6,5 millones), Spotify (4,1 millones), TikTok (4 millones) y LinkedIn (3,6 millones). Es decir, Twitter no es la red social más popular en el país, entendiendo popular como el lugar donde está la mayor cantidad de presencia digital del total de ecuatorianos: 18 millones (según el INEC). Entonces, ¿por qué es tan influyente en la opinión pública?
Para poder responder esta pregunta es necesario definir primero qué es opinión pública. Hemos hecho un ejercicio de interpretación y resumen de la información en el texto de W. Phillips Davison, con el objetivo de tener nuestra propia definición contemporánea. La opinión pública es un proceso de interacción, comunicación e influencia mutua entre un significante número de individuos de la sociedad sobre un tema determinado. Estos individuos forman grupos de acuerdo con la cercanía de sus criterios y buscan que su posición sea considerada como el equivalente a la voluntad de la mayoría de ciudadanos, pretendiendo superar a los grupos contrarios a su posición. En la opinión pública pueden darse varios criterios diferentes sobre un mismo tema al mismo tiempo, pero un sector de opinión siempre llega a dominar. Estos grupos pueden ser partidos políticos, movimientos sociales, medios de comunicación, representantes empresariales, sindicatos, grupos estudiantiles, etc.
Ahora, teniendo claro lo que es la opinión pública vamos a converger su concepto con el de Twitter. Pero antes, unos detalles técnicos. Twitter tiene un formato de microbloging, los usuarios deben lograr condensar información en 240 caracteres, buscando inmediatez y simplicidad, haciendo que la atención de los usuarios logre concentrarse en un espacio reducido. Esta red ha logrado consolidarse como el contacto más directo entre personas, proyectos e instituciones debido a su lógica de apertura máxima, al contrario de lo que sucede por ejemplo con Facebook o LinkedIn, que buscan una comunidad más íntima, por eso estas redes requieren solicitudes antes de conectar a los usuarios. En Twitter, salvo en casos de perfiles con candado o bloqueos, una cuenta puede seguir a cualquier otra y enviarle mensajes públicos (tuits) en cualquier momento. Las temáticas que más abundan en Twitter, pero no son las únicas, suelen ser “más serias” que en otras plataformas como Instagram o TikTok, que tienen una interacción sobre tópicos «más ligeros» como humor o vida diaria. En Twitter hay polémica, se enfrentan opiniones y pasiones, se estimula la indignación o los sentimientos de motivación positiva, etc. En resumen, las emociones son las que mandan. Algunos ejemplos actuales de estos diferentes escenarios son el caso de la muerte de la periodista Johana Guayguacundo en Quito, la fallida designación de Esteban Ortiz como ministro de Salud Pública, o la reconstrucción del kiosko de “Doña Marta” tras el paro nacional de junio de 2022, solo por mencionar algunos casos aunque podemos hacer un ejercicio simple de memoria y recordar cualquier episodio en los últimos 5 años que haya sido tendencia.
En las situaciones enumeradas se cumple el concepto de opinión pública pero acoplado a la realidad de Twitter. Es decir, un número suficiente de usuarios tuiteando sobre el mismo tema logran que este se haga tendencia o viralice. Pero, de nuevo volvemos a la misma pregunta, si en esta red existen 3,5 millones de usuarios, de los cuales, según Elon Musk, el 20 % serían falsos, ¿por qué las tendencias de Twitter tienen tanta influencia en la vida de 17,9 millones de personas?
La respuesta está en la comunidad de Twitter, es decir, la gente que expresa su opinión o contenido aquí. En estos grupos están los perfiles directos de casi todos los actores de la opinión pública: políticos, autoridades, periodistas, líderes sociales, líderes de opinión, expertos, gobiernos, ONG, entre otros; hablando sobre los temas esenciales que le interesan «seriamente» a la mayoría de la población. Twitter es el equivalente a los clubes sociales influyentes de los siglos XVIII, XIX o XX pero fuera de salones elegantes y excluyentes. Aquí, quienes tienen más seguidores suelen ser los centros o focos de origen de las discusiones, es decir, sus tuits o contenidos son los que empiezan las tendencias. Esto lo hemos visto en temáticas como economía, derecho, comunicación, medicina, etc.; donde las voces autorizadas son las que ponen las pautas para el resto de usuarios. Al ser una red con un formato exprés de microblogging, los tuits logran hacer un sentido lógico muy rápido y contundente en quien los lee.
Adicional, Twitter logra influir en la toma de decisiones en los distintos ámbitos porque aquí se dan enfrentamientos públicos o peleas directas entre líderes de todas las tendencias ideológicas, ciudadanos e instituciones, artistas, deportistas, etc. Estas calurosas discusiones, e incluso irrespetuosas y violentas en ocasiones, que todos pueden ver, logran concentrar la atención de los usuarios, y a veces su participación también. Esto no pasa en otras redes que tienen un enfoque mayormente lúdico, exceptuando LinkedIn aunque ahí suele ser cancelada la polémica por la misma comunidad por lo que esta migra inevitablemente a Twitter, de hecho, cualquier escándalo que se genera en Facebook, Instagram o YouTube, no puede ser considerado como tal a menos que llegue a ser una tendencia en Twitter. Allí es un entorno hostil, por eso es que mucha gente considera a esta red como tóxica y evita al máximo consumirla, una lógica exactamente igual a la que la mayoría de personas tienen con la política en general, por eso no es sorpresa que Twitter encaje perfectamente en ese mundo, así como en el del fútbol, la música, la religión o todo en el que se genere polémica.
En Twitter los criterios de las cuentas influenciadoras se replican rápida y exponencialmente, un mensaje se divide en innumerables copias de sí mismo, tanto los buenos como los malos. Por eso, quienes cuentan con comunidades de miles o cientos de miles de seguidores, como en Ecuador, tienen una responsabilidad enorme al momento de tuitear porque pueden ser los originadores de grandes criterios e importantes cambios, o los causantes de desastres de odio y violencia.